
La vesícula biliar es un pequeño órgano que almacena la bilis, un líquido digestivo que ayuda a descomponer las grasas. Cuando se forman piedras en la vesícula (cálculos biliares), pueden causar dolor, infecciones e incluso complicaciones graves. En esos casos, lo más común es retirar la vesícula.
Es la técnica más habitual. Se realiza a través de pequeñas incisiones en el abdomen por donde se introducen instrumentos especiales y una cámara. Es mínimamente invasiva, lo que significa menos dolor, menor riesgo de complicaciones y una recuperación más rápida.
Similar a la laparoscópica, pero asistida por el robot Da Vinci®, que permite una precisión aún mayor. Es ideal para pacientes que buscan lo último en tecnología quirúrgica con un procedimiento más refinado y seguro.
Dolor abdominal recurrente por cálculos biliares
Inflamación de la vesícula (colecistitis)
Problemas digestivos causados por la vesícula
El reflujo gastroesofágico es una condición en la que el ácido del estómago sube hacia el esófago, causando ardor, acidez, regurgitación e incluso dificultad para respirar o dormir. Cuando los medicamentos no son suficientes, puede ser necesario un procedimiento quirúrgico.
La más común es la funduplicatura de Nissen, un procedimiento en el que se refuerza el esfínter esofágico inferior (la “válvula” que separa el estómago del esófago) para evitar que el ácido suba.
Se realiza por vía laparoscópica o robótica, con pequeñas incisiones, lo que reduce el tiempo de recuperación.
El resultado es una disminución importante del reflujo, mejora en la calidad del sueño y reducción del uso de medicamentos.
Pacientes con reflujo crónico que no mejora con tratamientos
Personas con hernia hiatal asociada
Pacientes que desean una solución definitiva y sin medicamentos de por vida
Una hernia ocurre cuando una parte del intestino u otro órgano sobresale a través de una zona débil de los músculos abdominales, generando un bulto o dolor. Tipos de hernias más comunes:
La mayoría se corrigen mediante cirugía laparoscópica o robótica, introduciendo una malla quirúrgica que refuerza la zona afectada.
Este enfoque permite al paciente volver rápidamente a su rutina, con menor riesgo de complicaciones.
Si tienes dolor, molestias o un bulto visible
Si la hernia afecta tu calidad de vida o actividad física
Si existe riesgo de que se “estrangule” (una complicación grave)
Si estás sufriendo de una condición como cálculos biliares, reflujo gastroesofágico o
algún tipo de hernias que estén afectando tu salud y tu calidad de vida.
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